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Septiembre ¡Qué poco motivado estoy!

01/06/2022

En estos días dónde el verano va cambiando por unas mañanas cada vez más frías es normal tener una diferencia de motivación en lo que hacías en tu día a día antes de saborear el verano.

Empezaremos por comprender de dónde puede venir esa desmotivación y todo el proceso. La idea es viajar por el transcurso que la mayoría de nosotros pasamos antes de cada período de desmotivación, y así, juntos, poder desgranar la causa para combatir los efectos y encontrar la solución.

VACACIONES DE VERANO PARA MÍ

Llega un momento del año dónde nuestro depósito de gasolina va quedándose más y más seco y necesitamos esos chopitos en la playa, ese rodaballo en el puerto o esa sidra en el bar.

Las vacaciones, bien seleccionadas, son un momento dónde tus preocupaciones deberían ser prácticamente inexistentes. Muchas veces veo el error en muchas personas que siguen con el chip de trabajo y no terminan relajarse del todo. 

  • ¡Corre, que no llegamos al autobús!
  • Mañana cierran a las 10, deberíamos levantarnos a las 5 de la madrugada para llegar con tiempo.

En mi opinión, la idea de las vacaciones es desconectar.

¿Qué significa “desconectar”?

Interrumpir el enlace entre personas o entre personas y aparatos.

En este caso, interrumpir el enlace con nuestra rutina. Pegar un cambiazo a la rutina es algo necesario de vez en cuando para no acabar aborreciéndola. 

Imaginaos ese plato de comida que tanto os gusta, si lo comieseis cada día durante el resto de vuestra vida seguramente el plato en posición número 3 sería el que más os apeteciese al cabo de los años. Bien, pues con nuestra vida laboral pasa algo similar.

Podemos estar enganchados al trabajo, disfrutándolo muchísimo o, todo lo contrario, aborreciéndolo. Lo que está claro es que si sobrepasamos nuestro límite podemos acabar muy y siendo incapaces de seguir con ese camino.

De hecho, a nivel productivo, como los humanos no somos máquinas, estos procesos de cambio son necesarios para mantenernos eficientes en nuestro trabajo. Aunque suene ilógico, dejar de trabajar te ayuda a trabajar mejor.

¿Estás saboreando ya esa brisa veraniega que se mete por tu camisa de manga corta?

Todo va bien, trabajamos, desconectamos y todo va como la seda.

Hm, no.

FILOSOFÍA DE HÁBITOS Y RUTINAS

Una vez volvemos, todo ha cambiado.

La Matrix ha fallado y nos ha metido en una vida que no era la nuestra.

Por nuestra mente pasa esa forma de trabajar tan buena que teníamos, esas rutinas perfectamente milimetradas, éramos más eficientes que un grupo de japoneses sacando fotos en la gran vía, ni un centímetro sin fotografiar.

El problema de volver es que cualquier tiempo pasado fue mejor o eso pensamos…

Desgraciadamente tendemos a idealizar cómo éramos antes: tanto físicamente como en cualquier aspecto de nuestra vida, idealizamos e idealizamos demasiado.

Nada más llegamos a nuestro hogar, debemos tener claro que no éramos tan buenos como nos pensábamos y que venimos de otras circunstancias.

Igual que no podemos comparar a un jugador de futbol que lleva 20 partidos y entrenando durante 1 año sin lesiones a un jugador que acaba de empezar a entrenar, no podemos comparar a un trabajador antes y después de unas vacaciones.

Lo más probable, en mi caso adoro mi trabajo, es que te sientas como un jugador de tercera y todo te cueste más.

LAS SENSACIONES, QUE NO SÍNTOMAS

No estamos enfermos y esto es algo importantísimo a recalcar, NO ESTAMOS ENFERMOS.

Enfermo es la ‘persona que padece una enfermedad, esto es, que ha perdido su bienestar físico, mental y social’.

Tenemos que valorar lo que nos acontece como lo que realmente es, y estamos ante un proceso de transición.

Si como hemos comentado en el punto I. hemos conseguido llevar a cabo las vacaciones de una manera correcta, hemos desconectado, lo que significa que, si hay desconexión, tiene que haber una conexión.

Una vez suavizado, podemos hablar de las sensaciones que más suelo notar yo en estos cambios. 

Aquí quiero hacer un apunte muy importante, en un momento en el que tantas personas intentan dar consejos en temas que se pueden acercar a la salud mental, es fundamental dejar claro que todo lo que lees en artículos son las vivencias de uno mismo. Yo aquí te cuento mis procesos de vacaciones, desmotivación y desconexión, para llevar a cabo un proceso correcto lo ideal es acudir a un profesional, a un psicólogo. En Mentopoker, trabajamos con Angela, Instagram: AngelaRevertPsicologa, dónde podéis contactar con ella.

 Nada más llegamos a nuestra silla, lo más normal es perder una parte de esa motricidad tan perfeccionada que teníamos. El ratón nos parece un gato y el teclado luce como una guitarra.

El mero hecho de navegar con un ordenador por internet o una hoja de Excel se hace muy lento, nos cuesta y eso nos hace venirnos abajo. Cuanto mejores nos sentimos haciendo algo, más suele gustarnos -cuestión de hormonas- imagino.

Aquí lo importante es recordar que estamos desentrenados.

Otro sentimiento que suele florecer es esa pequeña crisis existencial sumida en un melodramatismo que nos encanta por culpa de las películas americanas: 

  • ¿Me seguirá gustando mi trabajo?

Tranquilo, lo que pasa es que se está mejor en un chiringuito en la playa con una cervecita en mano o jugando tu torneos favorito con tus amigotes mientras decidís qué restaurante probáis hoy.

Como no, no podía faltar esa sensación de sopor que nos provoca trabajar, esto, para mi, tiene que ver con la cantidad de estímulos que estábamos acostumbrados en vacaciones que se ven disminuidos a un compañero tosiendo o contando sus fantasmadas del verano.

La conexión es difícil, somos más lentos, somos peores y no nos apetece nada estar ahí, parece todo perdido y que todo ha cambiado…

BUENA MEMORIA ES LA ESCRITURA, PUES SIEMPRE DURA

Como conclusión voy a ir con los consejos que a mí me sirven siempre.

Lo primero, recordar, que es algo que me ha pasado más veces y ¡SORPRESA! Cada vez que vuelvo al verano vengo de una rutina que disfruto mucho y trabajo genial, por lo tanto, parece ser que siempre vuelva a esa situación de motivación.

Para alcanzar esa rutina mi consejo es como con el gimnasio, cuando no te apetezca haz 10 minutos, cuando no quieras leer, oblígate a leer una página al día, verás como al final el hábito se acaba instaurando. Sigue trabajando, poquito a poco, ponte metas pequeñas, sesiones de póker de media hora y a la que te aburras te sales.

Poco a poco irás notando que te sientes más cómodo en ese ambiente y te apetezca incluso ponerte manos a la obra.

En lo más personal, algo que me viene genial, es estudiar. Estando en una escuela, con un coach o estudiando tu solo, lo tienes fácil. Consume contenido, hoy en día tienes twitch con muchísimos canales cada día en directo (el mío es twitch.tv/mentopoker), esto hace que vayas mimetizando con la fauna y te conviertas en tu antigua versión mejorada.

Y recuerda, siempre que vuelvas y te cueste trabajar, es que has hecho tus vacaciones de una manera perfecta. Desconectar es bueno y es el mejor baremo que tenemos para medir la calidad de nuestras vacaciones, cuanto más nos cuesta volver ¡Mejor!

Ojalá tuviésemos algo que nos recordase esto en cada vuelta de vacaciones, bueno, ahora tenéis este articulo que espero que haya ayudado a alguien de nuestros queridos lectores.

Que paséis un feliz septiembre y mucha salud.

Puedes seguirme en el canal de youtube MENTO POKER dónde hablo de muchos temas, twitter: Spadejack10 o Instagram: teuso 8.

Si quieres aprender o mejorar al póker, en www.mentopoker.com tenemos clases de todas las modalidades y una biblioteca digna del mismísimo Alejandro Magno (en video, claro).

SI VA MAS ALLA PSICOLOGIA

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