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Póker, querido, hay algo que tengo que contarte

05/07/2022

Ya sea con la revista en mano, un móvil, o incluso una Tablet en el sofá, bienvenido a este artículo de opinión.

He escrito sobre varios temas en mi Blog. Algunos más controvertidos, otros de índole más económica, más filosóficos y quién sabe si algo psicológicos. Voy a ser siempre sincero contigo y espero que sea algo que aprecies. Me gusta pensar sobre mí como alguien que da vueltas a los asuntos de relevancia en mi vida ya sea profesional o personal. Por suerte para ti, en estos artículos solo leerás la parte interesante. Mi objetivo será que empieces con algo conocido para darle unas cuantas vueltas y acabes viendo algo que nunca te habías parado a pensar. 

Voy a arrancar con una escena 

que a mi modo de ver transmite más de lo que parece a simple vista lo que es realmente el mundo del Póker. Espero que como la mayoría de aficionados al Póker hayas visto Rounders – estrenada en 1998 con actores de renombre como Matt Damon y Edward Norton. De no ser así, tranquilo, aparte de recomendarte ver la película no te voy a hacer Spoilers.

“¿Por qué arrancas con ese clasicazo que nos hemos tragado mil veces, Miguel? ¡Queremos algo nuevo!”

Como diría cualquiera que conozca al indomable Will Hunting, no juzguemos hasta el final.

Es una buena película y más si te gusta el Póker. Pero la escena que más me ha gustado, que nunca nadie me ha nombrado, la titularía como “What Choice”.  Escena en un Bar, entre Mike jugador de Póker universitario y su profesor de Derecho. (Youtube: “WhatChoice” Scene from Rounders. Minuto 2:24).

En esta escena el profesor de derecho de nuestro protagonista cuenta como de pequeño, por muy bueno que fuese estudiando el Talmud – Código Judío civil y religioso –, nunca vio a Dios en los antiguos y abundantes escritos. Intentó que le gustase, que fuese su camino, pero se dio cuenta que nunca podría ser Rabino. Mike, restándole importancia contesta: “Bueno, pero tu profesión es respetable”. A lo que el profesor corta seriamente: “No para mi familia”. Narra durante un minuto como a su familia le destrozó que quisiese estudiar Derecho en vez de ser rabino, que se volvió catedrático y dedicó su vida a lo que estaba destinado, pero su padre nunca le volvió a hablar. 

Tras una leve bocanada de aire, Mike, contrariado, le pregunta “Si tuvieses que volver a pasar por todo: ¿Tomarías las mismas decisiones?”. A lo que el profesor, contemplando con una sonrisa casi paternal la ingenuidad que tiene delante contesta: “¿Qué decisión?”.

¿Por qué es tan importante esta escena?

 El profesor considera – ya en 1998- al jugador de Póker como al historiador que devora libros y al abogado que le apasiona conocer toda la jurisprudencia alguna vez escrita. Compara su vivencia personal: dejar el Talmud para estudiar Derecho a la decisión que tiene que tomar Mike: dejar derecho para jugar al Póker. El director nos presenta a un catedrático de derecho, cúspide laboral de la civilización occidental, para hacernos entender, a través de una figura respetable, que lo que cambia es el prisma según el cual se vea una decisión.

Que un hobby, pasatiempo o trabajo sea “normal” o “decente” lo dictamina la cultura, nunca lo hace el hobby o trabajo per se.  Véase, si tu hijo, querido lector, te dice mañana que va a ser abogado, y se va a pasar los fines de semana estudiando Derecho Romano ¿Te sentirías bien por dentro? Pero si te dice que se lo pasa maravillosamente jugando torneos (de manera responsable) el fin de semana con amigos que comparten su misma pasión, salen a comer por ahí, tiene conversaciones enriquecedoras, algo te chocaría.

Si algo te apasiona, no eres tú el que tiene que cambiar, más bien el resto debe aceptarlo. La vida es una, y es tuya. Si te riges por lo que piensa gente desconocedora del tema, lo más probable es que acabes renunciando a algo por una opinión poco válida.

¿Decisión, qué decisión? En la vida no hay decisiones, si no quien se atreve en mayor o menor grado a desempeñar una actividad que le aporta algo en detrimento de otras que “debe” realizar.

Gracias al Póker te das cuenta que no siempre porque algo esté mal visto, es malo para ti. Que hay mucha gente maravillosa dónde la gente sólo ve cowboys, whisky on the rocks y cuatro puros cubanos.

No hace falta más que una voz respetada para cambiar la percepción de la sociedad. Una vez haya gente que lo interiorice, irá expandiéndose como idea hasta inculcarse en la cultura y deje de desaprobarse moralmente.

En relación con mi vida,

Yo también estudié derecho (acabé la carrera y luego hice dos masters más), considero que en la vida real sí que es necesario tener planes B y C por si sale mal el A, pero siempre ir por el plan A y no dejar de hacerlo por ser arriesgado. Empecé para pasar el rato porque sinceramente, me lo paso genial en una mesa de Póker, me evado de todo y solo pienso en qué hacer con una mano devanándome la cabeza. Al terminar todo, me dediqué completamente al Póker y cree una escuela. Y sinceramente, os puedo decir que no podría ser más feliz a nivel laboral. Si me ofreciesen cobrar el doble por vivir de consultor toda mi vida, lo rechazaría con los ojos cerrados. No tiene por qué ser una profesión, pero si algo te gusta, mínimo tenlo como tu hobby. De hecho, creo que la mejor manera de disfrutar el Póker es como Hobby o como si de una inversión en bolsa se tratara, complementaria a tu trabajo más estable.

Como dice el profesor, una vez encuentras algo que realmente te apasiona, pasas todo tu tiempo disponible modo esponja, queriendo saber más y más. Imagino que también te habrá pasado a ti, ya sea viendo un Stream, una retransmisión en vivo de un torneo en directo o comentando manos en un bar con tu amigo con el que llevas montando timbas 2 años. Pero, como engancha esa sensación de pensar que el mes anterior sabías mucho menos que el día de hoy. Creo que es algo que se le da poco valor y que realmente a nivel físico engancha una barbaridad del Póker. Hay tantísimas formas de mejorar sea de nivel muy básico o nivel avanzado, que, si quieres, tienes mil maneras de hacerlo. Soy un verdadero apasionado del juego y no hay nada que me guste más que mejorar en el mismo. Lo cual es exactamente lo mismo que ser un obsesionado del derecho laboral que no para de instruirse. Para mí, lo tiene todo: posibilidad de jugar por menos de lo que vale una caña (ni menciono el cine con eso tienes para un High Roller), enfrentamiento intelectual en el  que afectan completamente las emociones en la toma de decisiones y encima puedes ganar dinero. Pero repito, si juegas solo para pasártelo bien, gasta lo que puedas permitirte, básicamente como cualquier otra persona con sus hobbies: cine, cenar por ahí, salir, tomarse cañas, conciertos. Por ello el Póker visto así, es como cualquier hobby, solo que como puedes ganar algo parece peor. Pero qué sentido tiene que alguien critique a otra persona jugando al Póker mientras se deja 15 euros diarios en cerveza, como hemos visto antes, es cuestión de cultura y prisma. 

Por consiguiente, no valores una pasión/hobby frente a otra, porque la persona que esté valorando esa pasión no le guste tanto como a ti, su juicio como es normal no será muy acertado. En cambio, si fuese la misma que la suya ¡Casualidad! Le parecería genial. 

Os habéis preguntado por qué cuando os juntáis con amigos que les gusta el Póker, ¿Se tiende a hablar casi siempre de lo mismo?

Para mí no tiene más que una razón, y es que es algo que te encanta como cualquier otro hobby, pero está fuera de los hobbies socialmente aceptados. En ese sentido, se crea una situación que ni en el trabajo ni con los amigos de toda la vida cenando puedes hablar de ello tanto como te gustaría, por ello cuando te juntas con gente que si le gusta…¡La cantidad de lloros, dudas y “hateo” acumulados que se viene!

Por lo tanto, 

disfruta tu pasión, le guste al de enfrente o no. Si es el Póker tómatelo con calma, como cualquier otro hobby, más o menos caro. Puedes jugar torneos de todos los niveles y siempre tiene que ser una cantidad, en caso de perderse, en ningún momento te afecte, porque entonces perdería la razón de ser el Póker como Hobby.  Si quieres saber los consejos que doy en mi escuela, Mentopoker, a la gente que empieza serían:

Autocrítica: la capacidad de admitir que se está equivocado y reordenar pensamientos. Autocontrol: si quieres pasártelo bien la regla de no irte triste si pierdes, si eres semi-pro o pro: parecido pero más a largo plazo con un sistema de StopLoss diario por niveles y gestión de banca. Tienes mil opciones para jugar sea online o en casinos con precios para todos los bolsillos, no quieras empezar por la cima. Llegar a la cima es toda una vida y estar en la cima momentos, disfruta el camino.
Paciencia: el Póker tiene altibajos, y esto se debe a que hay que contemplar el horizonte temporal que necesita. Si inviertes en bolsa, no vas a mirar las acciones a diario, lo mirarás cada semestre por ejemplo, en el Póker igual sólo que igual deberíamos mirarlo cada año.

Por último, disfruta jugando, aumentas muchísimo las probabilidades de éxito ya sea porque el objetivo sea pasárselo bien o si es por hacer dinero porque el cerebro razona mejor si no está sometido a un estrés absurdo (tilt).

Como dijo Don Quijote a Sancho: “Sábete Sancho, que no hay un hombre que sea más que otro, sino que hace más que otro”.

Cualquier comentario en relación a la entrada y temas que queráis que trate serán bien recibidos.

¡Hasta la próxima!

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2 comments on “Póker, querido, hay algo que tengo que contarte”

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