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La magia del poker en vivo

Aunque el póker online siempre me ha resultado más interesante reconozco que incluso para un perfil como el mío, el juego en vivo tiene un encanto especial.

Desplazarse a otra ciudad, tocar las cartas, ver las caras de los rivales, intentar controlar el torrente de emociones durante el transcurso de la mano, la ilusión de poder hacer un deeprun.

En este artículo vamos a hablar de uno de los temas de moda, la vuelta del póker en vivo a nuestro país tras un año y medio de parón.

Como ya he comentado, no soy un gran especialista de la modalidad, apenas he jugado cinco torneos "importantes" en mi vida.

Está vuelta del póker en vivo me ha tocado jugar un rol que nunca hubiese imaginado, cubriendo etapas como periodista para Poker-Red.

Aunque la diferencia de papeles es importante voy a comentar algunas puntos en común.
Uno no puede escribir un artículo de póker en vivo, sin hablar de la ilusión. Muy importante tanto cuando he acudido como jugador cómo de reportero. En ambos casos, el viaje ha comenzado días antes del evento en si.

Ese momento en el que planeas el viaje, preparas tus mejores prendas para la ocasión, escribes a los colegas para ver si os vais a encontrar …

Esa bonita sensación, esa mezcla de nervios y motivación, ese picorcillo en el estómago que te animas sacar tu mejor versión.

Hasta el momento, Madrid, Barcelona, Málaga y Castellón han sido testigos de excepción de las ansias que existían por volver a los casinos y han arrojado unos números espectaculares, con grandes colas de lista de espera y recogiendo números de participación realmente optimistas.

Desde la prensa, los miedos que enfrentas son muy diferentes a los que sientes como jugador. Agazapado en una esquina del casino, te preparas para una jornada de intenso trabajo. Una larga jornada de póker en la que esperas estar a la altura. Enseguida agradeces el buen trato que generalmente te ofrecen los participantes, que facilita mucho el trabajo.


Y ahí estás, paseando por las mesas mientras te fijas en las caras de alegría y la ilusión que emanan los jugadores que se sientan esperando, concentrados esperando el Shuffle Up and deal, con la esperanza de tener una gran jornada que les permita avanzar jornadas. "Si quieren guerra, I´m ready"

Tras las primeras manos, notas que el ambiente en el casino se relaja. Empiezan a llegar las primeras eliminaciones, y con ellos los primeros lloros. También llegan los primeros reencuentros. Personas que hace años que no ves, gente que ni siquiera sabías si ibas a volver a encontrarte, o al fin conoces a personas que solo habías visto a través de una video llamada o un chat.


Y llegan los planes y vuelve el subidón. Planeas y planeas, comidas, cenas, juergas, actividades como motos de agua, paintball… Algunas de ellas pasarán y otras se quedarán en el tintero.


A medida que avanza el torneo y el numero de participantes baja, llega un momento especial, la burbuja. Es difícil describir toda la energía que se siente en esta fase. Una fase clave para el devenir del evento. En este punto se mezclan los jugadores qué deciden jugar esta fase te manera de super agresiva "van tan violentos porque tienen grandes planes" junto con jugadores que se agarran a la mesa peleando con un microstack, con la esperanza de colarse en premios.


Y con la explosión de la burbuja, el primer objetivo del fin de semana. Soñar con un gran resultado, está totalmente permitido, y es que "hasta que pite el árbitro, aquí nadie está conforme".


Tanto siendo jugador, como reportero, como el amigo de un jugador con vida en el torneo, este momento es incomparable. Te enchufas al evento, no quieres perderte la acción. La mayoría no llegarán a la mesa final, pero eso no impide que el ambiente en el casino pase a ser festivo. Las cervezas vuelan, los railes cogen color. Solo unos pocos conseguirán disputar esa última mesa.


Y llegá el final del torneo. Si has sido de los afortunados que vuelve con un gran premio, o si lo ha hecho un colega tuyo la alegría es inmensa. La sala se funde en abrazos y felicitaciones. Se entrevista al ganador, que generalmente muestra un tono de piel similar al de un inglés en pleno agosto en Benidorm y una sonrisa de oreja a oreja. Y llega la paz.


Los jugadores van abandonando la sala, que no la noche y el casino se sumerge en un silencio que solo se rompe por los sonidos de la organización (currazo el suyo) recogiendo las mesas y el decorado. Salen los crupieres, protagonistas indispensables. Cansados, pero orgullosos del trabajo realizado.


Llevas 48 horas en un casino en cuatro días y sin embargo, lo único que haces es contar mentalmente los días que faltan hasta que vuelvas a vivir otra experiencia similar.


Definitivamente, un torneo de póker en vivo es muchísimo más que un torneo de póker en sí. Vuelves a tu casa, cansado pero feliz por la gente que has conocido y todo lo que has vivido, y mientras esbozas tu mejor sonrisa y piensas "para bien o para mal esta es la vida que elegimos".

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